María, madre y maestra
“Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús” (Hech 1, 14). La presencia materna de María en la primera comunidad, en el centro de los “hermanos y hermanas” de Jesús, continúa a lo largo de los siglos. “Rostro materno del Amor de Dios”, Ella nos lleva a Jesús, para que todos, hombres y mujeres del mundo podamos llegar a ser hijos e hijas en el Hijo. Como en las bodas de Caná, su preocupación y predilección materna se manifi esta en favor de todos aquellos que “no tienen vino” (Jn 2, 3): en particular en favor de tantos jóvenes que no encuentran el sentido de su vida porque no se sienten amados por Dios, marginados a causa de su condición socio-económica, familiar, afectiva o profesional. Convirtiéndonos nosotros en compañeros de camino, sobre todo para estos jóvenes, “la Virgen María es una presencia materna en este camino. La damos a conocer como Aquella que ha creído, ayuda e infunde esperanza” (Const. ...