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María, madre y maestra

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  “Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús” (Hech 1, 14). La presencia materna de María en la primera comunidad, en el centro de los “hermanos y hermanas” de Jesús, continúa a lo largo de los siglos. “Rostro materno del Amor de Dios”, Ella nos lleva a Jesús, para que todos, hombres y mujeres del mundo podamos llegar a ser hijos e hijas en el Hijo. Como en las bodas de Caná, su preocupación y predilección materna se manifi esta en favor de todos aquellos que “no tienen vino” (Jn 2, 3): en particular en favor de tantos jóvenes que no encuentran el sentido de su vida porque no se sienten amados por Dios, marginados a causa de su condición socio-económica, familiar, afectiva o profesional. Convirtiéndonos nosotros en compañeros de camino, sobre todo para estos jóvenes, “la Virgen María es una presencia materna en este camino. La damos a conocer como Aquella que ha creído, ayuda e infunde esperanza” (Const. ...

La misión Salesiana

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  El carisma salesiano participa de la misión universal de la Iglesia: es una experiencia del Espíritu, un don de Dios entregado a la Iglesia y a la humanidad a través de Don Bosco, con propiedades distintivas:   los destinatarios específi cos: “reunir” a los jóvenes;   la predilección por “los más pobres, abandonados, en peligro”: “alejados” de Dios, marginados por la comunidad humana, los que mayor carencia sufren de la experiencia del amor de Dios; un estilo típico que privilegia el amor (amor educativo que hace crecer y crea correspondencia) y la comunión (espíritu de familia), para superar la soledad y la explotación; la “mediación privilegiada” de la educación y la experiencia de la Comunidad Educativo-Pastoral “experiencia de Iglesia, reveladora del designio de Dios” (Const.47).

La Iglesia, llamada a continuar la misión de Jesús

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La Iglesia, en su esencia más profunda, es “misterio de comunión y de misión” (Christifideles Laici 32): continuación de la misión de Jesucristo, en el anuncio del Amor de Dios para la edificación de la comunión - comunidad de los hijos e hijas de Dios. La experiencia de Iglesia es experiencia de comunión con Dios y con los hombres. Es una comunidad sostenida por el Espíritu, donde la fe  se vive en comunidad (koinonía)  se medita y se hace testimonio coherente (martyria)  se celebra (liturgia)  se transmite en el servicio y en la acción pastoral (diaconía)  se traduce en actitudes de vida (espiritualidad) Por tanto, la Iglesia es esencialmente misionera, y lleva el anuncio de Cristo a todo pueblo y cultura como su deber prioritario

Jesús nos revela el Misterio de Dios, Comunidad de Amor

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Pero Jesús no solo nos revela el amor de Dios a nosotros, sino también el rostro del Dios verdadero, que es en sí mismo Comunión de Amor: El Padre se da al Hijo engendrándolo, y, juntos, donan el Espíritu Santo: este es el corazón de la fe cristiana.  Esta Comunión de amor no solo se manifiesta a los hombres por medio del Hijo, sino que se comunica realmente mediante la acción de Jesús y del Espíritu Santo. Ella constituye el compromiso fundamental del cristiano: construir en nuestro mundo el Reino de Dios, que es un Reino “de justicia, de amor y de paz”. “Padre, te ruego que todos sean uno, como Tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17, 21). 

Jesucristo, Buen Pastor, manifestación plena del Amor de Dios

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